miércoles, 21 de julio de 2010

Sabina y cía.

Poesía testicular post-sabinada virtual.

No sé si
te agradezco, porque te escucho y te leo:
mírame ahora
queriendo enamorarme de un amor verdadero.

De-tono canción por canción,
soy un coche bomba en mi propia estación,
conspirando donde el corazón es terrorista e investigador.

Me retuerzo en vermut
que mis aspiraciones sean tan, tan yo
y tan poco tú.

Nada de Grial, nada de sábana santa
ni príncipes ni hechiceras
los cuentos de hadas y las mil primaveras
(se murieron de hambre)
porque seamos sinceros
en esta década, las agruras nos ocupan el tiempo
y no queda estómago para las tiras de amor.

Trueno los dedos y disfruto la conspiración,
tu blues me sabe
a un grano de azúcar cada seis gajos de limón.

Se despide, se apaga la canción
y el turno de ocultarse no llega;
Levantamos la mano, un hermano y yo,
coreando Embustera
pidiendo un güisky on the rocks.

(y eso que el whisky no te lo roba cualquiera)